
José y María pasaron varios días en Jerusalén para celebrar la Pascua. Después de algún tiempo, debieron volver a Nazaret y el único medio de transporte era la marcha a pie. Pero al cabo de una jornada, los viajeros notaron la ausencia de Jesús. Imagina sus miedos y sus lágrimas cuando se dieron cuenta de que habían olvidado a su hijo Jesús. Se dieron media vuelta para volver a hacer un largo camino. ¡Menuda tragedia!
A veces partes por el camino de tu vida, sin tomar las precauciones necesarias. Tras algún tiempo de marcha, te dices a ti mismo:”¿Está Jesús conmigo?” “¿Marcha a mi lado?””¿Vas a buscarlo?” “¿Dónde está?” “¿Qué hace?” Te haces muchas preguntas y notas que tu corazón late a mil por hora.
Si te das cuenta de que Jesús no está contigo, no tengas miedo, no está lejos. Párate en tu marcha, y lo mismo que José y María ve a su encuentro. Lo encontrarás en el Templo, ocupándose de las cosas de su Padre. Míralo allá, con los brazos abiertos. Te está esperando. ¿Sientes esta búsqueda?...
Entonces te animo a que hagamos esta oración juntos: Señor, te pido perdón si he hecho proyectos sin ti. Te he dejado en tu Templo y he hago mi camino, mi vida sin ti. Hoy vengo a ti rogándote que marches a mi lado. Amén.
No hay comentarios:
Publicar un comentario